Tratamiento de la periostitis tibial en Zaragoza
¿Qué es la periostitis tibial?
El síndrome del túnel tarsiano es una neuropatía compresiva del nervio tibial posterior o de alguna de sus ramas (nervios plantares medial, lateral o calcáneo) a su paso por lo que se llama túnel tarsiano, una estructura anatómica situada posterior a la carna interna del tobillo. Es una lesión poco frecuente pero infradiagnosticada, que puede provocar dolor, hormigueo, entumecimiento y alteraciones motoras en la planta del pie y los dedos.
¿Cómo se produce la periostitis tibial?
La causa principal es una sobrecarga repetitiva sobre la tibia, generando microtraumatismos que inflaman el periostio. Esta sobrecarga puede deberse a:
- Aumento brusco del volumen o intensidad del entrenamiento.
- Superficies duras o calzado inadecuado.
- Desequilibrios musculares, especialmente del sóleo y tibial posterior.
- Alteraciones biomecánicas como hiperpronación o dismetría.
- Falta de descanso adecuado entre sesiones de impacto.
Sintomatología de la periostitis tibial
- Dolor difuso o localizado en la cara interna de la tibia, que aparece con la actividad y mejora con el reposo.
- Dolor a la palpación del borde tibial inferior o medio, de varios centímetros de longitud.
- Rigidez o molestias matutinas, especialmente tras días de esfuerzo.
- En casos avanzados, el dolor puede persistir incluso en reposo y evolucionar a fractura por estrés si no se trata adecuadamente.
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Nuestro enfoque para el tratamiento de la periostitis tibial en Zaragoza
En consulta abordamos la periostitis tibial de forma integral, combinando estrategias pasivas para aliviar el dolor con tratamiento activo y prevención de recaídas. Nuestro objetivo es recuperar la tolerancia a la carga, corregir disfunciones biomecánicas y evitar cronificaciones.
Tratamiento habitual según la fase:
Fase aguda de la periostitis tibial
- Reposo relativo, bajada de cargas de impacto y corrección del calzado.
- Frío o baño de contraste para controlar la inflamación.
- Neuromodulación invasiva (ecoguiada) o transcutánea, aplicada sobre los puntos de inserción dolorosos o el trayecto del tibial posterior, para modular el dolor.
- Diatermia para mejorar vascularización y drenaje local.
- Masoterapia descontracturante del tríceps sural, tibial posterior y sóleo.
Fase subaguda de la periostitis tibial:
- Técnicas de liberación miofascial, fibrolisis diacutánea o punción seca en musculatura implicada.
- Estiramientos progresivos guiados.
- Electropunción en puntos gatillo musculares o zonas de tensión miofascial mantenida.
- Reeducación postural y control motor del tobillo y cadera.
Fase funcional de la periostitis tibial:
- Ejercicio terapéutico para mejorar fuerza excéntrica de la musculatura tibial y control del gesto de carrera.
- Reentrenamiento de la técnica de carrera (si procede).
- Trabajo propioceptivo, saltos y control del impacto progresivo.
- Valoración con Kinvent para controlar la evolución de la fuerza.
- Realidad virtual para readaptación funcional y mejora propioceptiva
Preguntas frecuentes sobre la periostitis tibial
¿Cuánto tiempo necesito parar si tengo periostitis?
Depende del grado de inflamación y del momento en el que se inicie el tratamiento. Si se actúa a tiempo, no suele ser necesario un reposo absoluto, sino una bajada progresiva de cargas. En fases agudas, recomendamos evitar el impacto directo durante al menos 1-2 semanas.
¿Es lo mismo que una fractura por estrés?
No, pero si no se trata, puede evolucionar a una fractura por estrés. La fractura produce dolor más focal, constante e incluso en reposo, y necesita pruebas como resonancia o gammagrafía para confirmarse.
¿La neuromodulación es útil para este problema?
Sí, especialmente en fases agudas o cuando el dolor se mantiene pese a otros tratamientos. Ayuda a modular el dolor sin provocar irritación mecánica adicional, permitiendo trabajar más cómodamente otras técnicas.
¿Se puede seguir entrenando con este problema?
En algunos casos sí, si se adapta la carga y se aplican medidas de descarga. El tratamiento debe individualizarse y supervisarse para evitar la cronificación del cuadro.
¿El tratamiento con ejercicios es suficiente?
El ejercicio es una parte clave de la recuperación, pero el enfoque debe ser global, corrigiendo también causas como el calzado, la pisada o los hábitos de entrenamiento.
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